jueves, 30 de julio de 2009


De repente un día es mucho tiempo. De repente quiero detener las horas, parar todos los relojes del mundo cuando estás a mi lado y más tarde anhelo que vayan de prisa para volverte a ver, para volverte a sentir y con mis oídos sordos escuchar el festival de las maravillosas y dulces palabras que tienes guardadas para mí.

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